Migrar el ERP sin frenar la operación
Cambiamos el motor del negocio en marcha, por etapas, sin un solo día de despacho detenido.
Nadie quiere tocar el ERP. Es el corazón del negocio y cualquier error se paga en pedidos que no salen. Por eso la migración se venía postergando hace años.
No fue un salto, fue una escalera
En vez de un apagón y rezar, definimos un camino por etapas donde cada paso era reversible. Primero los maestros de datos, después compras, después despacho.
Ningún corte sin un plan de vuelta atrás probado. Si algo no se podía deshacer en menos de una hora, no salía a producción.
Cada etapa corrió en paralelo con el sistema viejo hasta que los números coincidían tres días seguidos. Recién ahí apagábamos lo anterior.
El resultado
La entrega a tiempo no es un lujo: es la ética del oficio. El cliente no vio la migración, y ese era exactamente el objetivo.