
- Áreas
- Industria
- Gastronomía
- Trabajo
- Diagnóstico de plataforma y de operación, estados de resultados, punto de equilibrio y plan de optimización
- Fecha
- 2025
Posada El Durazno vendía y funcionaba, pero sus datos no permitían leer cómo le iba a cada unidad. Diagnosticamos su plataforma de gestión y su operación, construimos un estado de resultados por unidad y dejamos un plan de mejoras ordenado por impacto.
El punto de partida
Un negocio que funcionaba, sobre datos que no se podían leer.
Posada El Durazno opera tres unidades de negocio: un restaurante, una heladería y una pulpería. Las tres funcionan sobre Fu-Do, una plataforma de gestión. El negocio vendía y funcionaba. El problema estaba en lo que no se veía: la información cargada no permitía saber cómo le iba a cada unidad.
Las brechas eran concretas. Las recetas estaban incompletas y no contemplaban la merma, es decir, la parte de cada ingrediente que se pierde al prepararlo. Los costos de los ingredientes estaban desactualizados. La producción interna se registraba como si viniera de un proveedor, lo que generaba desvíos de stock, y las transferencias de mercadería entre unidades no dejaban su contrapartida. Los gastos se cargaban solo en parte en el restaurante y no se registraban en la heladería ni en la pulpería.
Con esa base no se podían calcular márgenes por producto con confianza ni saber qué unidad aportaba rentabilidad y cuál la restaba. Las decisiones de precios y de compras se apoyaban en información antigua o incompleta.
Qué necesitábamos resolver
El problema no era la falta de datos.
Antes de proponer cambios, revisamos cómo se usaba Fu-Do en la práctica y las exportaciones del sistema, unidad por unidad. Esa revisión cambió el foco del trabajo: los datos existían. Lo que faltaba era estructura y disciplina de carga. La plataforma podía sostener un costeo y un control de stock confiables; las brechas de registro lo impedían.
Con esa lectura acordamos el objetivo: construir una lectura económica por unidad, con estado de resultados y punto de equilibrio, y dejar un plan priorizado para cerrar las brechas que la distorsionaban.
- 0/3Unidades podían saber por separado si ganaban o perdían dinero.
- 2/3Unidades no registraban sus gastos, así que no había forma de conocer su costo de operación.
- 100%De los ingredientes de la heladería estaban registrados sin costo. El sistema controlaba el stock, pero no decía cuánto costaba producir cada helado.
Decisión central
No esperar a tener todos los costos al día para empezar a leer los números. En esta primera etapa usamos las compras como referencia del costo de la mercadería vendida (CMV), porque muchos ingredientes no tenían costo actualizado. Dejamos explícito que los márgenes resultantes son orientativos hasta migrar a un CMV real.
Criterio de resultado
Que el negocio pudiera, por primera vez, leer rentabilidad y punto de equilibrio por unidad, y contar con un plan accionable ordenado por impacto.

Lo que hicimos
Primero entender qué podía sostener el sistema. Después, ordenar los números.
Un diagnóstico de la plataforma. Revisamos Fu-Do en detalle: qué módulos estaban activos, qué calidad y consistencia tenía la información y qué se podía exportar realmente, incluida su API. El objetivo era saber qué podía sostener la herramienta y qué la estaba frenando.
Un diagnóstico de la operación. En paralelo, revisamos cada unidad por área: ventas y salón, caja, productos, recetas y stock, costos de ingredientes, gastos y proveedores. Cada falla quedó nombrada junto con su consecuencia concreta.
Una lectura económica por unidad. Con las exportaciones de ventas y los gastos recopilados construimos el estado de resultados y el punto de equilibrio del restaurante, la heladería y la pulpería. Los criterios quedaron explícitos: cómo se prorratean los gastos compartidos según facturación, cómo se trata el IVA y por qué usamos compras en lugar de CMV.
Un plan ordenado por impacto. Siete mejoras: normalizar recetas e ingredientes con merma, migrar a CMV real, ordenar la carga de gastos, corregir los circuitos de producción y de traslados entre unidades, definir un criterio para la comida del personal, revisar los permisos de usuarios y empezar a medir con un set inicial de KPIs y su tablero. Sumamos un anexo con indicadores listos para calcularse con la información que ya tiene el sistema.
Qué cambió
Por primera vez, cada unidad tiene sus propios números.
Posada El Durazno pasó de operar sin lectura de rentabilidad a tener un estado de resultados y un punto de equilibrio por unidad, más un diagnóstico que nombra cada falla de registro y su consecuencia. Hoy sabe dónde está perdiendo precisión, qué distorsiona sus márgenes y en qué orden conviene intervenir.
Todo se resolvió sobre la herramienta que ya usaban, sin sumar sistemas nuevos.
Lo que sigue. El cambio de esta etapa es de visibilidad y de rumbo. Los márgenes son orientativos hasta migrar a un CMV real, uno de los pasos del plan.

- 3/3Unidades tienen su propio estado de resultados y punto de equilibrio. El negocio puede ver cuál aporta rentabilidad y cuál le resta.
- 7Mejoras, ordenadas por impacto, indican qué resolver primero.
- 0Sistemas nuevos: todo se resolvió sobre la herramienta de gestión que ya usaban.